Entre mis amigos nos hemos preguntado más de una vez si estaríamos o no dispuestos a putear, por cuanto, con quien o quienes... etc. Yo creo que todo el mundo se ha hecho la pregunta, ponerse precio uno mismo en virtud del sexo es un ejercicio entretenido, para algunos desmoralizante, para otros una aventura.
Hoy me levanté temprano y junte la poca plata que tenía, durante la semana me había dado cuenta que me estaba quedando corto y no llegaría a fin de mes, entre chaucha y chaucha hice cuatro lucas que se me irían entre el desayuno y el almuerzo, ni pensar en cargar el pase; la última vez me marcó 200 de saldo y la virtud del pase escolar no es taaaaaaan milagrosa. Desayuno pan con margarina, la margarina más barata que vendía el negocio de la señora ecuatoriana.
El Niko no estaría hoy en el departamento así que, como sin plata no hay mucho que hacer, al menos podría invitar a alguien a follar conmigo durante la tarde; el chat gay me ha salvado y acercado con mis vecinos así que me metí a ver que salía. Me llamó la atención el nick "Qta normal" descripción "oralxlucas" o algo así; con la billetera vacía y el sueldo a 3 días de distancia te da vueltas un nick como ese, le hablé y le pedí wazzap.
El loco vive cerca de Carrascal, según las indicaciones que me dió era un barrio cercano al colegio donde di la PSU en Noviembre pasado, estaba solo en su casa y me contaba que estaba dispuesto a pagar por una buena verga; pidió fotos de mi gracia, se las mandé y devuelta el me mando fotos suyas. Mientras tipeaba en el tecladito de mi móvil me puse a pensar "de que sirve que me mande fotos si las lucas las necesito igual", aún así las revisé y era un moreno robusto de estatura similar a la mía, de pecho y abdomen peludo, cejas al más puro estilo turro.
Medito un poco: probablemente el tipo que me encontraría no era el de la foto (algo como el caso de "V" en una historia anterior), quizás iba y no me pagaba, quizás debería no ir, quizás esto, quizás lo otro... No era la primera vez que me metía con un desconocido por plata, ya lo había hecho hace algunos años atrás (algún día escribiré de eso), pero hasta ahora no estaba en mis planes hacerlo nuevamente.
Medito otro poco: se me estaban acabando los cigarros y en el balcón estaba la bici, ready para aplanar calles; el loco quería una deslechada en su boca y yo igual quería eyacular, decidí rápido, me duché y le avisé que iba, que llegaría usando el GPS del móvil y que se mantuviera en linea.
Benditos sean los GPS de los celulares, que te acercan a las personas.
20 minutos de bici y me encontraba por Carrascal; el sol se sentía rico y había una brisa suave que hacía del viaje algo grato y tranquilo, creo que no les había contado lo mucho que me gusta andar en bici, disfruto sentir el pedaleo tensando una y otra vez mis muslos, sentir el airecito en mi rostro y que eso desintoxica de esta ciudad que a veces se me hace pesada.
El loco me estaba esperando en la reja de su casa, en un barrio pasado a asado dominguero, con grupos de flaites en las esquinas a wata pelá y señoras gordas copucheando sentadas en bancas en la calle, señoras todas con un tomate en la cabeza. Domingo día de aseo en la casa, domingo de tomate en el pelo.
Dejé la bici en el patio y pasamos al living, él se notaba nervioso, hablaba poco pero era amable; le pedí un vaso de agua, me lo trajo y nos sentamos en el living. Yo esperaba que él tomara la iniciativa pues se supone que estaba pagando por mí pero nada; esperaba que me tocara así que se me pasó por la cabeza que quizás ya no tendría ganas. Lo puse a prueba: estaba sentado al lado mío así que me agarré el bulto de forma notoria sobre mis shorts guerreros para ver si reaccionaba: reaccionó inmediatamente y empezó la acción.
Aquel amplio sofá de cuero negro indicaba dos cosas: la primera era que en su casa no tenían problemas de plata, ese sofá debía costar al menos medio millón de pesos y la segunda, que yo estaría muy cómodo tirado en el mientras me hacía el oral.
Me recosté cansado y sudado y él se apoderó de mi pene, al comienzo suavemente jugó con él y su lengua, luego un continuo arriba y abajo mientras yo le acariciaba la nuca, me lamió las bolas muchas veces y me lo volvía a mamar... me mantuvo duro y disfrutando en todo momento, tanto así que consideré injusto que me tuviera que pagar por tan delicado felatio; metió mis bolas en su boca, ambas a la vez y les dió un suave masaje mientras con su otra mano acariciaba los vellos de mi pubis, luego volvía a lamer mi pene, una, dos, tres, diez veces sin saciarse. En ese juego, a veces intenso, a veces suave, estuvimos una hora.
¿Querí acabar? - Me dijo
Si tú quieres, si - le respondí - ¿En la boca?
Ya dale - contestó mientras aún me la corría con la mano.
Pero quiero que después de acabar me lo sigas mamando con el semen en la boca - le dije mirándolo directo a los ojos.
Ya! - contestó con ojos brillosos.
Me la corrí yo mismo porque me cuesta acabar cuando solo me lo maman y al empezar a sentir ese cosquilleo en la entrepierna se lo metí en la boca y le libere mi semen contenido, pude incluso sentir que había sigo una moqueada grande por lo húmeda y resbalosa que se volvió su boca de un momento a otro, le puje la nuca y se lo metí bien adentro mientras lo miraba; se veía caliente, extasiado, entregado completamente a mí, sintiendo mi salado sabor picándole la lengua. Siguió así chupando suavemente varios minutos más hasta que mi pene empezó a volverse flácido.
Cuando lo retiré de su boca me dijo: "¿Quieres ir al baño?", y como NO habló como gangoso supe de inmediato se había tomado mi leche, hasta la ultima gota.
En el baño me lave la gracia, bebí agua y listo; al volver al living él ya estaba vestido sobre el sillón de cuero, hablamos un poco, me preguntó que hacía por la vida y le respondí, me dijo que él se dedicaba a los eventos, un negocio familiar que organizaba de todo, desde matrimonios hasta despedidas de soltera, luego yo arreglé mi mochila y le dije que me tenía que ir, me dió la mano para despedirse con los billetes enrollados entre medio, algo muy similar a cuando tu abuelita te pasaba un par de lucas pa' calla'o cuando tus padres no deben saberlo; no las revisé y las metí rápidamente a mi mochila, tomé la bici y partí.
Chao, cuídate y pórtate bien - le dije antes de irme.
Chao, tu igual, cuidado en el camino - me respondió.
Un par de cuadras más allá conté los billetes, 13 lucas por la gracia, me alcanzaba para cargar el pase y tomar once, sonreí y pensé si en el futuro lo volvería a hacer y también en que con esas 13 lucas podría pasar a ver un taller de bicis para revisar el manubrio que estaba suelto.
Pedaleando llegué al persa de San Pablo, una feria al aire libre gigante donde venden desde anticuchos hasta calzones, una señora a la cual le pregunté por un taller en el camino me dijo que en ese lugar también habían puestos donde arreglaban bicis. De alguna forma debía gastar sabiamente un par de lucas por venderme para no sentirme tan puto desconsiderado.
En un puesto del persa un señor de pocos cabellos arregló el manubrio y freno trasero de mi bici (a.k.a. herramienta de trabajo).
Y, ¿cuanto me sale la gracia? - le pregunté.
Dos luquitas y media no mas compadrito, pero me la tiene que traer denuevo pa' revisarla la otra semana, tiene la rue'a suelta y la cadena ta pa' la cagá, ademá se cacha que no la cuida poh - contestó.
En el mismo persa encontré un puesto de pizzas artesanales donde me dieron un trozo enorme y muy rico (bebida incluida) por $750, "que hermoso es encontrar comida rica y barata" pensé, así que iré el próximo domingo nuevamente, habían muuuuuuchos puestos de ropa usada que quiero recorrer.
.jpg)