lunes, 24 de marzo de 2014

Status




Partieron mis clases, espero mejorar mis notas.
Me eché todas las fotos del blog por un par de clicks mal puestos, demorare en restaurarlo y que quede como antes, lo haré cuando tenga tiempo.
Terminé una relación en febrero con el único loco que me ha gustado de verdad en casi dos años, ha sido difícil. Ayer soñé con él.
En mi celular hay 113 1313.
Me intoxiqué con un completo y fui a parar a la clínica.
Le mostré el blog a algunos amigos cercanos, creo que les gustó.
Debo tomarme el examen de VIH, y siento miedo.
Me cambie de casa.
Esa canción de Dënver me conmueve demasiado.
No sé que mierda mi vida a veces, todo esto es incoherente.

See ya later.

lunes, 10 de marzo de 2014

Lo Cortés

Hace rato he notado algo que no puedo dejar de comentar, mmm… haber como describirlo… Démosle no más ¡allá va!.

El otro día en mi hora de colación fui a comer un completo rápido en un local cercano a mi trabajo, aquel local no tiene la mejor comida y en realidad si lo pienso bien no me gustan mucho los completos, pero como en ese lugar pues la chica de la caja es una chonchita habladora que me dice siempre “hola mi niño” cuando le cancelo.

En otra ocasión caminando por el inquietante paseo Ahumada en el centro de Santiago mis, a veces prejuiciosos ojos, recayeron en un grupo de “flaites” que esperaban su turno para comprar las entradas a un partido de fútbol; mientras yo pensaba en lo ridículo que era hacer una fila de ese tamaño para ver weones pateando una pelota (tipico comentario de vieja culiá), uno de los “flaites”, ataviado de bling bling al cogote y un diamante cuadrado en la oreja, salió de la fila y camino directo hacia un ciego, lo tomó del brazo y le salvo de un duro golpe contra una banca. Mi percepción de aquel chico apitillado cambio drásticamente.

Demás está decir que esos pequeños gestos de cortesía me resultan increíblemente cautivantes, una sonrisa amistosa, una palabra amable y una ayuda desinteresada nunca me pasa desapercibida, nunca.

Ser cortés cuando el maltrato se ha normalizado incluso en el día a día con tus cercanos, puede ser un maravilloso gesto diario, que quizás, otros como yo admirarán.