domingo, 17 de agosto de 2014

"F"

Caminó directo al baño y a medida que avanzaba un calcetín volaba por acá, el calzoncillo por allá… la resaca le pesaba. Se desprendió de la sudadera lentamente pues hasta los músculos le dolían, notó en su pecho la quemadura de un cigarro.

El agua caliente caía generosa en la ducha invitándolo a desprenderse del olor a axila, trago barato y humo; al paso del jabón le siguió el recuerdo de aquella vez que se besaron por primera vez; cambió rápido de pensamiento pues no estaba para mamonerías.

A medio secar y ya mas despejado, tomó un pan duro de la tarde anterior y lo masticó sin animo, dos minutos después, aferrado al inodoro vomitando la noche anterior, recordó aquella vez que lo cuidó enfermo por una indigestión.

Levantó del suelo del baño su demacrada dignidad y se acostó; vaso de agua en mano y aspirinas.

Miró el techo buscando alivio a la vena que explotaba en sus sesos, hizo zapping por la tarde de la cultura entretenida, bebió agua, se rascó el poto, se tapó y destapó en la cama muchas veces, trató de dormir, trató de no pensar, trato de hacerse el weón, trató muchas cosas… trató de no extrañarlo tanto.



domingo, 3 de agosto de 2014

Me Gustaría

Un día, no se cual, me acercaré lentito directo hacia ti, te sacaré la mano tiernamente del bolsillo y, entre el suave apretón y mi mirada temerosa, te declararé cuanto te deseo… si, deseo, escuchaste bien. Quizás cuando eso pase apartes tu mano, quizás la aprietes también, pero no me quedaré inmóvil; si por mí fuera, hace tiempo te hubiera mordido el labio, hubiera saboreado tus dientes blancos, te hubiera quitado la polera.

Es que me enloqueces y lo sabes, y entre ir y venir de almas te quiero conectar conmigo, entregarte en bandeja una invitación directo a mi corazón, mis anhelos, mis ilusiones, la fuerza de mis brazos y la ternura de mi pecho, hacerte el amor hasta que mi cuerpo no aguante, sentir la sal de tu sudor picándome la lengua, entrar en ti una, dos, cien veces, acabarte mi amor y beber de tu boca la energía de ser uno, sentirte en 10 dimensiones, olerte entero, tocarte a media luz y olor a incienso, que tus dedos se me enreden en el pelo, que un suspiro tuyo me retumbe en melodía los oídos, tu calor me arda en la entrepierna.

Quizás el despertar de tu cuerpo una mañana, enredado en mis brazos, sería la mejor idea que nunca has pensado este frío invierno, quizás hasta un zorzal nos pueda dedicar su primer canto.

Mi deseo, tu y yo en una melodía ardiente, eterna y confortable… eso me gustaría.