Claudio era el matón del curso en primero y segundo básico, el me daba miedo, harto. Me imagino que pasa en todos los cursos, en todos los colegios, en todos los lugares debe haber un matón que atemoriza y varias ovejas-persona atemorizadas, no hay novedad ahí, no estoy descubriendo el átomo con eso.
Imagina un curso de pendejos de 6 a 8 años, todos mamones y medios desordenados, el típico curso de pendejos chilenos con las figuras clásicas de un colegio de pobla: el abusador, uno o dos muy estudiosos, el desordenado, algunos con déficit atencional, el asmático, los buenos pa'l balón, aquel niño que siempre lloraba en la entrada de clase por separarse de su mama, aquel que lloraba en clase por que el papa le sacaba la chucha en la casa, el pelotieso, el niño que llegaba muy ordenadito y aquel que con cuea llegaba con camisa por que de plano sus padres no se preocupaban de él.
A Claudio le temíamos por cruel, grosero con los profesores y por ser el mas alto del curso; si mal no recuerdo había repetido un año y, ojo, no se imaginen a un pendejo flaite, Claudio tenia rasgos distintos al común de aquel colegio municipal, él se caracterizaba por ser "bonito"; para ser un peque tenia una figura bastante esbelta, de tez clara y pelo liso rubio, bien rubio, como esos pendejos daneses que tienen la vida asegurada. A mi él me caía pésimo por que lo vi varias veces empujando a mis compañeritos en los pasillos del colegio cuando el inspector se descuidaba. Sentía que era injusto, y que era malo por hacer todas aquellas cosas que mi mami me decía que no se deben hacer con otra persona. De pequeño siempre me sentí muy débil para quejarme o enfrentarme a algo por mi mismo, quizás ahí radicaba mi miedo, sentía que si intentaba hacerme algo él con sus amigotes matones me podría matar, causarme dolor, reírse de mi y que junto a él se rieran muchos mas solo para agradarle.
El muy puto tenia el poder, y su contraparte era el pelotieso morenito que siempre se mantenía en silencio dentro del salón, ese compañero fantasma que sabes que está ahí pero que es tan tímido que quizás nunca lo recordarás hablando o interactuando con el resto por que en casa jamas potenciaron sus habilidades sociales.
Claudio con toda su rubiedad odiaba al tímido e indefenso pelotieso. Y pelotiesito sin haber hecho nada fue castigado por el weón.
Recreo y yo me metí al baño del cole, baño oscuro. Prefería orinar en las cabinas por que me daba vergüenza hacer pipí en los urinarios y que otro niño me viera el pilín; en eso estaba, a punto de orinar cuando de pronto se abre la puerta y entra pelotieso en la misma cabina, completamente en silencio, me mira con sus redondos ojos de niño-oveja y se agacha. Yo paralizado no entendía que hacia ese niño metido ahí conmigo en una cabina donde supuestamente se meaba de a uno, cuando de pronto escucho la risa de ese weón del Claudio, se encontraba en el baño de al lado pero miraba por sobre el tabique divisor toda la escena, me miraba a mi, miraba mi pene y miraba a pelotieso, a través de la puerta cerrada se escuchaban las risas y murmullos de sus amigotes, no los veía pero sabia que ellos lo habían obligado a meterse a mi cubículo. Claudio, aun encaramado, miró a pelotieso, se burló de él y dijo "Chupaselo" y me clavó sus ojos azules justo al medio de la frente, de la misma forma que un gato te mira justo antes de arañarte el rostro. Pelotieso siempre callado cerró los ojos y me lo chupó. Claudio rió y la escena se desarmó rápidamente por el sonido de la campana que anunció el retorno a los cubículos.
Yo no entendí en aquel momento todo lo que había pasado, tampoco lo comenté por miedo ni siquiera a mi madre o profesores, simplemente no comprendía que había ocurrido puesto que no existía en mi cabeza algún significado negativo o positivo asociado a un mamón en el baño por parte de un compañero. Pelotieso al parecer tampoco lo comentó con nadie, nunca me habló. De vez en cuando Claudio me miraba en la sala con sus ojos de gato recordándome el hecho, recordándome que el estaba ahí cerca y me podía arañar.
No recuerdo mucho mas de pelotieso y de Claudio, lo ultimo que viene a mi mente es que en el acto del colegio con motivo del mes del mar lo vistieron de impecable marinerito, con una espada dorada de cartón en la cintura. Ese año mi mami me vistió de morsa y yo era el mas feliz con mi difraz oscuro y mis largos dientes blancos.
Esta ciudad y sus colegios huelen a mierda, yo también soy parte de ella, pero muchas veces pasé horas pensando la mierda que tenia Claudio en su cabeza y como esos grandes ojos azules chispeaban de placer al ver como el indefenso pelotieso era humillado bajo el yugo de su superioridad de matón de básica, incluso pensé varias veces cuanta mierda había en el hogar de ese weón, en sus padres, en su entorno para que se desarrollara semejante asco en la cabeza de un pendejo de 8 años.