jueves, 26 de febrero de 2015

"S"

El paisaje, sin que ellos mismo lo notaran, era impresionante; llevados por aquel extraño sentimiento se sentaron en la misma gran piedra que a media noche se hundía en el agua.

El viento en aquel lugar perdido del litoral era muy diferente al de los caminos, al de las caletas, a todo... era un viento suavecito y bien cargado del aroma de los olmos, el anís, la ruda y la flor de manzanilla, incluso podían percibir el aroma de las ciruelas secándose lentamente al sol en el patio de la tía pepa, se sentía la frescura en ese viento que acariciaba los rostros aún pequeños de esos incomprendidos.

Parecía que toda la escena se sobrecogía ante ellos; se regocijaban flores y piñones, las aguas parecían acercarse con desesperación:

"Dadme un poco de dulzura que en ustedes rebosa, para que este sol no me seque el corazón" - decían las olitas esforzándose por al menos mojarles los pies. 

La espuma es el lenguaje de aquella playa y aquella tarde las olas les otorgaron la espuma mas blanca que nunca habían otorgado a algún visitante.