miércoles, 16 de octubre de 2013

"A"




El fue, podríamos decirlo, mi primer mino.

"A" era mi compañero de la universidad, la primera vez que lo vi fue durante el mechoneo en la facultad. Estaba amarrado a una soga, le colgaba una cabeza de pescado del cogote y vestía pantaloncillos cortos; de lejos se le notaba lo fleto.

En principio, no tenía mayor contacto con él, pero de inmediato llamo mi atención, quería conocerlo de alguna forma pero las circunstancias no eran aún las propicias para eso; súmese el hecho que, durante el primer semestre, estaban pasando por mi cabeza complicaciones típicas de un pendejo de 17: el término de mi pololeo (con mina) y se cumplía poco mas de un año de la muerte de mi madre.

"A" estaba en la otra sección de ingeniería, eramos 140 en esa generación, la mayoría provenían del Instituto Nacional o el Liceo de Aplicación, por la cantidad de alumnos,  algunos jamas tendríamos contacto durante el primer año. 


El segundo semestre y gracias a lo nerd que soy me había convertido en un alumno destacado en botánica y había conocido a alumnos de distintas secciones que, o por flojos o por interés, necesitaban las anotaciones en clase del alumno nerd.


Un día saliendo de laboratorio de química se me acercaron 2 alumnas chillonas que preguntaban por mi, tras de ellas estaba "A", los 3 eran de la otra sección y necesitaban mi cuaderno... era mi oportunidad.

Con un par de semanas de conocerlos nos volvimos amigos, nos juntábamos en el patio de la universidad, comíamos juntos en el casino (¡como en la movies gringas! ...salvo que eramos un grupo NO popular, NO estiloso: los sin auto). "A" para suerte mía vivía relativamente cerca de mi casa en La Florida y, cuando ya éramos más amigos, nos empezamos a juntar seguido; al principio para estudiar, luego, sólo para salir a pasear, etc., siempre nacía en mi una nueva excusa para poder verlo; me encantaba estar cerca de el todo el día. Compartíamos gustos similares en la música por lo que a veces pasábamos tardes enteras sólo escuchando discos de Björk.

Lo extraño de todo esto -para entonces- es que yo sentía la mas absoluta convicción de que "A" era homo y eso me llevaba indudablemente a meditar sobre mi mismo, qué chucha me hacía querer verlo tan seguido. "A" me habia acompañado en el proceso completo de post-pololeo con mi ultima mina, creo incluso que me secó un par de lágrimas el día que le conté que me cagaba con un otrora "mejor amigo", pensé varias veces que quizás por eso me daba tanto de su tiempo, que en algún momento me vio débil y sólo y me quería contener. No le dí mayor vueltas al querer verlo tanto luego de aquella deducción, eso hasta una noche de primavera: me encontraba en casa, había peleado con mi abuela y mi hermano, con quienes vivía en ese tiempo, tomé mi bicicleta y pedalié con rumbo a la casa de "A", al llegar (y luego de varias llamadas) salió, algo en su cara era distinto.


No puedes pasar, estoy con visitas - dijo.
Emmmmm... (silencio) - fue lo que respondí.
Nos vemos mañana en la U - me dijo mirándome con cara de pena(?).

No recuerdo si me despedí o no, tomé la bici y me largué. El camino de vuelta montado en esa bici, pedaleando como enfermo por esa calle de pobla se me hizo eterno, yo estaba lleno de rabia. "A" nunca me había negado la entrada a su casa, nunca me había dicho "Nos vemos mañana" de forma tan fría...

Un par de cuadras antes de llegar a mi casa me vi llorando, detuve la bici y me sequé las lágrimas; entré a casa rápido, traté no ser visto pero mi abuela algo raro notó: "¿Que te pasa?", subí a mi habitación sin responder, algo me gritó, nunca supe que. Me recogí sobre la cama y llore como una hora, solo, pa' calla'o, pa' que nadie se diera cuenta. Una vez mas tranquilo me quedé mirando el techo y nació la idea cambiaría el curso de tantas cosas para siempre: 


"Me gusta un hombre".




1 comentario:

  1. Acabo de conocer tu blog y me gustó la forma con que narras tus historias :) ,Diego.

    ResponderBorrar