domingo, 5 de enero de 2014

"C"



Hace ya varios veranos me fui con Cristián a la playa. Me había invitado con algunas semanas de anticipación a quedarme con él en la casa de su tía ex-millonaria separada en Recreo, un sector residencial entre Viña del Mar y Valparaíso, tendríamos una habitación para nosotros solos en la casa asi que no deberíamos preocuparnos por ser cautelosos con la música o el copete.

Cuando lo conocí era el weón mas bakan de la vida, y ojo que, como soy un tipo un tanto apático, el hecho de encontrar a alguien bakan no es algo muy frecuente, por lo que tiene el mérito.

Terminamos siendo los mejores amigos; es que Cristián aparte es un tipo muy inteligente y capaz, es de esos minos que parecen enciclopedia, sabe prácticamente de todo y lo que no sabe o lo chamullea, o lo busca en internet.

Cristián es de una familia clase media de la Flo, ex-Pokemón, ex-Darks, ex-Brit... en resumen, ex-cualquier-cosa-que-se-planchó-el-pelo-pa-verse-lindo, el jamás lo reconoce eso si, por que ahora que ya es mas grande sepultó esa etapa vergonzosa de su vida. Aquel verano en Recreo me marcó.

Tomamos el bus, nos fuimos conversando en el camino pensando en todas las cosas que haríamos allá... MUCHAS COSAS, teniendo en cuenta que el copete en la quinta región es lo mas barato del mundo; jóvenes alocados y fletos, que a punta de Ron barato deseaban poseer la noche de una ciudad vieja, que solo me cautivaba de noche.

Cherry de aquel entonces era el lugarsh-popularsh para la gente de Santiago que se iba de veraneo allá; la gente de allá prefería cualquier weá menos carretear en Cherry, irónico. En la tercera o cuarta noche de carrete (ya ni recuerdo) tomamos como enfermos, vodka, ron y chelas, bailamos como imbéciles, vomité, me jotié un loco, no me pescó, me joteó un loco, me lo comí, fácil.

Eramos únicos; Cristián y yo bailando al ritmo de moda, riendo, webeando... siempre nos admiraban por ser tan unidos y cómplices el uno con el otro, siempre; mis amigos mas de alguna vez habían insinuado que yo le gustaba al Cristián, yo algo extraño percibía, pero nunca le dí mucha importancia; Cristián y yo durante nuestro tiempo de amistad nos habíamos comido varios minos entre ambos, algunos él, algunos yo, algunos los dos, comentabamos incluso que tan buenos eran chupándolo.

Cristián aquella noche en Cherry se enojó al verme con este mino que me comí, tomó sus cosas y salió sin esperarme, estaba dispuesto a dejarme tirado y volver a Recreo sin mi, sabiendo que yo no tenia idea como llegar. Al notarlo salí tras de él, me despedí del loco que me comía y fui a encontrar a Cristián a unas cuadras, mientras caminaba a no se que lado; estaba enojado, pero no estaba dispuesto a comentar por que, nunca lo hizo.

Llegamos a casa y dormimos juntos, ebrios y abrazados, con el olor a antro aún en el cuerpo y luego de un rato intentó darme un beso.

Nos quedamos poco tiempo mas en Recreo, al llegar a Santiago nunca nadie hizo un comentario sobre lo ocurrido, ni de la pelea, menos aún de lo que pasó esa noche en la casa, aun ahora que ha pasado mucho tiempo nunca lo hablamos, es que luego de ese verano ya nunca volvimos a hablar como antes.

Cristián luego de ese verano se aseguró de ir eliminándome poco a poco de su vida de forma sigilosa, "cambiando de ambiente", estando siempre ocupado o de plano diciéndome que no sentía mucho interés en hacer cosas conmigo; terminó su carrera hace ya algún tiempo y tomó como alternativa irse fuera de Santiago un par de años por trabajo; cambió su forma de vestir, de ver las cosas, cambió de amigos, cambió todo y simplemente se fue. 

A veces pienso en él y nuestro sueño de viajar a Nueva York juntos, extraño al antiguo Cristián, nuestras noches de cuneta y ron, nuestras eternas caminatas solo para conversar, extraño que pelee conmigo por política o que me diga "tonto" cuando no opino igual que él, extraño verlo feliz bailando sus canciones fomes de Morrisey, extraño nuestra perfecta amistad, esa que todos envidiaban.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario