jueves, 30 de octubre de 2014

"S"

¿Qué piensas _____? - preguntó rompiendo el silencio del cuarto.

Aquella tarde lo abracé suavemente junto a mí, lo envolví con mis brazos y me acerqué suavemente para besarle la frente sudada. Mientras le miraba pensé que había pasado mucho tiempo sin sentir el pulso agitado de alguien junto a mí.

Pensé en lo que estaba haciendo y sabia que aquel día no seria un día feliz, no tenía que dar explicaciones de por que hacía las cosas ni nada parecido, pero tampoco podía desligarme totalmente de mis actos como un total irresponsable; ¿pero como lograrlo?, ¿Hacerme la victima? o ¿de frente asumir todo el peso de la culpa?, aún no lo sé.

"S" se quedó mirándome un momento y le conteste “no pienso nada”, le deslicé la mano por la cintura y lo acerqué junto a mí para acariciarle la nuca, evadiendo la respuesta.

Lentamente se fue quedando dormido mientras yo reparaba en lo mucho que me cuesta en ocasiones ver las cosas; en las muchas interacciones e historias que ligan directa o tangencialmente a personas que quiera o no, pasan a ser, mediante la costumbre, parte de mi vida y el efecto dominó que provoca, en los demás, cualquier acto que piense (en un principio) que no afectará a nadie mas que a mí. Caí en cuenta que hasta cierto punto no puedo apartarme totalmente del entorno, no por dependencia o falta de autonomía, si no por que el afecto tremendo a mi gente me mantiene unido a el; y, por que bajo ciertas reglas, me divierte. Reconozco que las cosas se han complicado, que el Santiago ahogado de lágrimas ya se me ha hecho un poco más común que antes y eso me duele, bastante.

Han sido semanas de ausencia y eso me tiene dándole vueltas mil veces a las mismas ideas, y cual barco de botella me quedo sin ir a ningún lado. Extrañando quizás que cosas, que sensaciones. Estaba un poco triste aquella tarde por que las cosas no funcionaban de la forma que me hubiera gustado, no tenía una respuesta clara a mis preguntas, y una cabeza llena de ideas e inseguridades me pesaba sobre los hombros.

Lentamente fuiste despertando de quizás que sueño, llevaba toda la tarde abrazándote.

¿Qué piensas _____? – volvió a repetir.
No te preocupes, de verdad, no pienso nada...



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