Hoy escuché aquella canción; a medida que sonaba los recuerdos e imágenes aparecieron en mí, tan nítidos, casi palpables.
Te recuerdo desnudo, cabeza reposada en mi brazo derecho, nuestros pies juntos dándose calor, mi mano no se cansaba de hacerte cariñitos aquella mañana. Mientras tú dormías tranquilito yo solo deseaba ser insomne alma para poder sentirte mas y mas; la suavidad de tu pelito fino, cada tono marrón de tus pecas, tu olor a sudor fresco… TU OLOR! ese que se cree sentimiento y aún vive en mi corazón, se desempolva cada cierto tiempo y me abofetea el ánimo…
Nuestro respirar lento, casi sincronizado al comienzo de un día de invierno, rayo de sol sin ganas colándose entre las viejas cortinas de tu pieza… ¡a la mierda esos días fríos! yacías en mis brazos y no necesitaba mas calor que aquel que brotaba de nosotros abrazados.
Mañana fría, tu espalda contra mi pecho, un pajarito solitario cantando en el patio, mis labios posados en tu cuello, quizás que sueño intranquilo te perturbó que a medio despertar tu mano buscó la mía para entrelazar los dedos, yo sería el guardián de tus sueños siempre y tu mi flacucho pecoso de sonrisa de medio la’o.
Hoy mi amor, muchos años después, sonó la canción que nunca te dediqué y te recordé durmiendo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario