Quedamos de juntarnos en la bencinera de av. Brasil a las 2:30 de la mañana, su plan era vernos, cachar si nos gustábamos, ir a su pieza, etc... lo que dicen casi todos.
Y. es un peruano que vive en Chile hace más o menos seis años, un joven humilde y bajito que (resulta divertido) se parece mucho a la ilustración de "Perico trepa por Chile" de Marta Carrasco, si esa misma del niñito sosteniendo una oveja, la clásica, la del libro de feria.
La noche estaba heladísima, así que en cuanto nos vimos nos fuimos rápidamente a la pieza que arrendaba en el centro; casa grande subdividida en varias habitaciones antiguas con un patio interior para colgar la ropa. Él arrendaba una amplia habitación que mantenía muy ordenada y que obtenía su iluminación en base a un televisor plano de 47654654646 pulgadas. Su amplia cama de 2 plazas y juego completo de sabanas, almohadas y cobertor blanco me hicieron pensar de inmediato "Otro wn con pololo", muy típico.
Estaba un poco apresurado por el tiempo, era bastante tarde y tenía ganas de hacer rápido la maldad, follármelo y caminar pronto a mi casa, taparme y dormir calentito. Me desabroché el pantalón mientras Y. se sentaba en el borde de esa cama matrimonial gigante, me acerqué y me puse justo frente a él - "Chúpamela" - y me saqué el bulto medio parado para que lo lamiera y terminara de crecer dentro de su boca. El amigo extranjero lo chupaba rico, era mmmm como decirlo... "baboso"; eso que puede sonar un tanto asquerosillo para mi es más bien un calificativo positivo; una buena cantidad de saliva garantiza un sensación más intensa y resbalosa.
Me saqué el buzo y desnudé a Y. de la cintura hacia abajo, ambos (creo) queríamos quedarnos con algo de ropa para poder culiar sin que el frío de esa hora nos hiciera tiritar. En pelotas era muy agradable a la vista, un lindo color de piel, un rostro redondo y risueño con pequeños ojitos pardo, y aun cuando era harto más bajo que yo tenía una contextura trabajada, muslos fuertes y brazos gruesos. Un par de jugueteos, un poco de baba para lubricar y estábamos casi listos para el acople cuando Y. pronuncia las clásicas "Lentito, por favor".
A esa altura ya lo había escuchado varias veces en otras personas, y es que claaaaaro cuando eres maricón y tiene que entrar algo por tu ano uno pide un poco de empatía, y esa empatía la tengo bien desarrollada, principalmente porque no me gusta escuchar quejas de dolor cuando me follo a alguien y por que también me han roto el culo; la suspicacia volvió a mi luego de la frase mágica: "Este wn está pololeando y no está acostumbrado a que se lo metan" pensé.
Unos 15 minutos después ya tenía claro que el loco en realidad no era pasivo, al menos (y en base a mi experiencia) yo lo sentía. ¿Cómo? su ano apretaba mas de lo normal; he notado que los que son pasivos con menos frecuencia quedan contraídos, se siente rico un culo así, no lo niego, pero esa contracción perpetua del ano me pone incómodo, es como un "Oye me duele" sin que el loco diga absolutamente nada, sus nalgas estaban duras, no por un excepcional trabajo de gym, estaban duras por que se tensaban con el dolor cuando empezaba a entrar en él.
Cuento corto, no estaba para hacer sufrir a nadie esta noche, le dije que estaba a punto de acabar aunque en realidad no fuera así y le pedí si podía acabar en su boca a lo cual accedió (siempre acceden). Estuvo bien, una descarga rica; siempre he encontrado muy placentero acabar en la boca, quizás es una especie de morbo o fetiche pero me agrada esa sensación de dominación sobre el otro, de derramarle el moco en la boca y que lo beban hasta la última gota como si fuera un premio.
¿Me puedo quedar descansando un ratito acá? - le dije.
Si, si por favor, siéntete en tu casa - me contestó.
A veces cuando alguno de los locos con los que follo me agrada hago eso, me quedo un poco conversando con ellos, saber que hacen, esas cosas ñoñas. Y. es un tipo muy agradable así que me nació hacerlo con él; me contó que en aquella casa vivía él y sus dos hermanos, cada uno tenía una pieza individual y que uno de sus hermanos también era gay y se querían mucho, que salían juntos a carretear y les gustaba ir a Príncipe y Limón, dos discos fletas de Bellavista, "Yo también voy a Limón, el copete es barato, pero a Príncipe no, es que yo casi no bailo y ponen puro reggaetón", se rió un poco y prendió un cigarro, me dijo que le había caído bien y que disculpara por no "estar preparado" refiriéndose claramente a que no lo pude penetrar todo lo que me hubiera gustado. Prendió la luz de la habitación y "chinininini" note que las cosas pegadas en su pared eran una especie de colección visible a todos de cartas de amor y fotos con un loco.
Yo: ¿Es tú mino?
Y.: Es mi ex, terminamos hace tres meses
Yo: ¿Y por qué terminaron?
Y.: Me cagó
Yo: Siempre pasa... siempre te cagan.
Todo quedó en silencio, ni siquiera reparé en lo que acababa de decir, solo me salió como un acto reflejo, no pensado, rápido e hiriente, miré a Y. a los ojos y caché que le dolía aun. Traté de cambiar de tema rápido hablando de la serie que proyectaba el Fox en esa pantalla descomunal pero internamente yo mismo me sentí descolocado; Y. me hablaba sobre la serie y lo buena que era y daba detalles que no recuerdo; al mismo tiempo, dentro de mí sonaba una y otra vez "Siempre pasa... siempre te cagan". Recordé la noche de Diciembre que el Fran me dijo que se había comido un weón luego de una pelea conmigo, recordé como me puse a llorar solo en mi pieza. Todo tenía que ver con él.
Me termine de vestir, le acaricie el cabello a Y. y me despedí mientras él me dejaba en el portal de su casona antigua con una amplia sonrisa de Perico trepa. Es casi seguro que nunca más lo veré.
Me fui caminando a casa con las patas heladas mientras la bruma caía en el sector, melancólico observando esa mini danza de las gotitas de bruma flotando entre los faroles amarillentos de Santiago Centro; pensaba en Y. y su ex-novio y en lo brígido que puede ser culiar cuando no olvidas a tu ex., pensaba en que la última vez que hice el amor fue precisamente con el Fran y que siempre quise hacer esa weá mamona de tener una foto de nosotros abrazados.
Me da miedo no poder superar la weá despues de varios meses y verme a mí mismo nuevamente diciendo "Siempre pasa... siempre te cagan".
Al fin una nueva historia. Otro capitulo de tu vida.
ResponderBorrarGRACIAS
Holi.
ResponderBorrarAhora que volví a las pistas blogueras te dejo un saludo posteo :3