jueves, 30 de octubre de 2014

"S"

¿Qué piensas _____? - preguntó rompiendo el silencio del cuarto.

Aquella tarde lo abracé suavemente junto a mí, lo envolví con mis brazos y me acerqué suavemente para besarle la frente sudada. Mientras le miraba pensé que había pasado mucho tiempo sin sentir el pulso agitado de alguien junto a mí.

Pensé en lo que estaba haciendo y sabia que aquel día no seria un día feliz, no tenía que dar explicaciones de por que hacía las cosas ni nada parecido, pero tampoco podía desligarme totalmente de mis actos como un total irresponsable; ¿pero como lograrlo?, ¿Hacerme la victima? o ¿de frente asumir todo el peso de la culpa?, aún no lo sé.

"S" se quedó mirándome un momento y le conteste “no pienso nada”, le deslicé la mano por la cintura y lo acerqué junto a mí para acariciarle la nuca, evadiendo la respuesta.

Lentamente se fue quedando dormido mientras yo reparaba en lo mucho que me cuesta en ocasiones ver las cosas; en las muchas interacciones e historias que ligan directa o tangencialmente a personas que quiera o no, pasan a ser, mediante la costumbre, parte de mi vida y el efecto dominó que provoca, en los demás, cualquier acto que piense (en un principio) que no afectará a nadie mas que a mí. Caí en cuenta que hasta cierto punto no puedo apartarme totalmente del entorno, no por dependencia o falta de autonomía, si no por que el afecto tremendo a mi gente me mantiene unido a el; y, por que bajo ciertas reglas, me divierte. Reconozco que las cosas se han complicado, que el Santiago ahogado de lágrimas ya se me ha hecho un poco más común que antes y eso me duele, bastante.

Han sido semanas de ausencia y eso me tiene dándole vueltas mil veces a las mismas ideas, y cual barco de botella me quedo sin ir a ningún lado. Extrañando quizás que cosas, que sensaciones. Estaba un poco triste aquella tarde por que las cosas no funcionaban de la forma que me hubiera gustado, no tenía una respuesta clara a mis preguntas, y una cabeza llena de ideas e inseguridades me pesaba sobre los hombros.

Lentamente fuiste despertando de quizás que sueño, llevaba toda la tarde abrazándote.

¿Qué piensas _____? – volvió a repetir.
No te preocupes, de verdad, no pienso nada...



viernes, 26 de septiembre de 2014

El Castigo


Claudio era el matón del curso en primero y segundo básico, el me daba miedo, harto. Me imagino que pasa en todos los cursos, en todos los colegios, en todos los lugares debe haber un matón que atemoriza y varias ovejas-persona atemorizadas, no hay novedad ahí, no estoy descubriendo el átomo con eso.

Imagina un curso de pendejos de 6 a 8 años, todos mamones y medios desordenados, el típico curso de pendejos chilenos con las figuras clásicas de un colegio de pobla: el abusador, uno o dos muy estudiosos, el desordenado, algunos con déficit atencional, el asmático, los buenos pa'l balón, aquel niño que siempre lloraba en la entrada de clase por separarse de su mama, aquel que lloraba en clase por que el papa le sacaba la chucha en la casa, el pelotieso, el niño que llegaba muy ordenadito y aquel que con cuea llegaba con camisa por que de plano sus padres no se preocupaban de él.

A Claudio le temíamos por cruel, grosero con los profesores y por ser el mas alto del curso; si mal no recuerdo había repetido un año y, ojo, no se imaginen a un pendejo flaite, Claudio tenia rasgos distintos al común de aquel colegio municipal, él se caracterizaba por ser "bonito"; para ser un peque tenia una figura bastante esbelta, de tez clara y pelo liso rubio, bien rubio, como esos pendejos daneses que tienen la vida asegurada. A mi él me caía pésimo por que lo vi varias veces empujando a mis compañeritos en los pasillos del colegio cuando el inspector se descuidaba. Sentía que era injusto, y que era malo por hacer todas aquellas cosas que mi mami me decía que no se deben hacer con otra persona. De pequeño siempre me sentí muy débil para quejarme o enfrentarme a algo por mi mismo, quizás ahí radicaba mi miedo, sentía que si intentaba hacerme algo él con sus amigotes matones me podría matar, causarme dolor, reírse de mi y que junto a él se rieran muchos mas solo para agradarle. 

El muy puto tenia el poder, y su contraparte era el pelotieso morenito que siempre se mantenía en silencio dentro del salón, ese compañero fantasma que sabes que está ahí pero que es tan tímido que quizás nunca lo recordarás hablando o interactuando con el resto por que en casa jamas potenciaron sus habilidades sociales.

Claudio con toda su rubiedad odiaba al tímido e indefenso pelotieso. Y pelotiesito sin haber hecho nada fue castigado por el weón.

Recreo y yo me metí al baño del cole, baño oscuro. Prefería orinar en las cabinas por que me daba vergüenza hacer pipí en los urinarios y que otro niño me viera el pilín; en eso estaba, a punto de orinar cuando de pronto se abre la puerta y entra pelotieso en la misma cabina, completamente en silencio, me mira con sus redondos ojos de niño-oveja y se agacha. Yo paralizado no entendía que hacia ese niño metido ahí conmigo en una cabina donde supuestamente se meaba de a uno, cuando de pronto escucho la risa de ese weón del Claudio, se encontraba en el baño de al lado pero miraba por sobre el tabique divisor toda la escena, me miraba a mi, miraba mi pene y miraba a pelotieso, a través de la puerta cerrada se escuchaban las risas y murmullos de sus amigotes, no los veía pero sabia que ellos lo habían obligado a meterse a mi cubículo. Claudio, aun encaramado, miró a pelotieso, se burló de él y dijo "Chupaselo" y me clavó sus ojos azules justo al medio de la frente, de la misma forma que un gato te mira justo antes de arañarte el rostro. Pelotieso siempre callado cerró los ojos y me lo chupó. Claudio rió y la escena se desarmó rápidamente por el sonido de la campana que anunció el retorno a los cubículos.

Yo no entendí en aquel momento todo lo que había pasado, tampoco lo comenté por miedo ni siquiera a mi madre o profesores, simplemente no comprendía que había ocurrido puesto que no existía en mi cabeza algún significado negativo o positivo asociado a un mamón en el baño por parte de un compañero. Pelotieso al parecer tampoco lo comentó con nadie, nunca me habló. De vez en cuando Claudio me miraba en la sala con sus ojos de gato recordándome el hecho, recordándome que el estaba ahí cerca y me podía arañar.

No recuerdo mucho mas de pelotieso y de Claudio, lo ultimo que viene a mi mente es que en el acto del colegio con motivo del mes del mar lo vistieron de impecable marinerito, con una espada dorada de cartón en la cintura. Ese año mi mami me vistió de morsa y yo era el mas feliz con mi difraz oscuro y mis largos dientes blancos.

Esta ciudad y sus colegios huelen a mierda, yo también soy parte de ella, pero muchas veces pasé horas pensando la mierda que tenia Claudio en su cabeza y como esos grandes ojos azules chispeaban de placer al ver como el indefenso pelotieso era humillado bajo el yugo de su superioridad de matón de básica, incluso pensé varias veces cuanta mierda había en el hogar de ese weón, en sus padres, en su entorno para que se desarrollara semejante asco en la cabeza de un pendejo de 8 años.



domingo, 17 de agosto de 2014

"F"

Caminó directo al baño y a medida que avanzaba un calcetín volaba por acá, el calzoncillo por allá… la resaca le pesaba. Se desprendió de la sudadera lentamente pues hasta los músculos le dolían, notó en su pecho la quemadura de un cigarro.

El agua caliente caía generosa en la ducha invitándolo a desprenderse del olor a axila, trago barato y humo; al paso del jabón le siguió el recuerdo de aquella vez que se besaron por primera vez; cambió rápido de pensamiento pues no estaba para mamonerías.

A medio secar y ya mas despejado, tomó un pan duro de la tarde anterior y lo masticó sin animo, dos minutos después, aferrado al inodoro vomitando la noche anterior, recordó aquella vez que lo cuidó enfermo por una indigestión.

Levantó del suelo del baño su demacrada dignidad y se acostó; vaso de agua en mano y aspirinas.

Miró el techo buscando alivio a la vena que explotaba en sus sesos, hizo zapping por la tarde de la cultura entretenida, bebió agua, se rascó el poto, se tapó y destapó en la cama muchas veces, trató de dormir, trató de no pensar, trato de hacerse el weón, trató muchas cosas… trató de no extrañarlo tanto.



domingo, 3 de agosto de 2014

Me Gustaría

Un día, no se cual, me acercaré lentito directo hacia ti, te sacaré la mano tiernamente del bolsillo y, entre el suave apretón y mi mirada temerosa, te declararé cuanto te deseo… si, deseo, escuchaste bien. Quizás cuando eso pase apartes tu mano, quizás la aprietes también, pero no me quedaré inmóvil; si por mí fuera, hace tiempo te hubiera mordido el labio, hubiera saboreado tus dientes blancos, te hubiera quitado la polera.

Es que me enloqueces y lo sabes, y entre ir y venir de almas te quiero conectar conmigo, entregarte en bandeja una invitación directo a mi corazón, mis anhelos, mis ilusiones, la fuerza de mis brazos y la ternura de mi pecho, hacerte el amor hasta que mi cuerpo no aguante, sentir la sal de tu sudor picándome la lengua, entrar en ti una, dos, cien veces, acabarte mi amor y beber de tu boca la energía de ser uno, sentirte en 10 dimensiones, olerte entero, tocarte a media luz y olor a incienso, que tus dedos se me enreden en el pelo, que un suspiro tuyo me retumbe en melodía los oídos, tu calor me arda en la entrepierna.

Quizás el despertar de tu cuerpo una mañana, enredado en mis brazos, sería la mejor idea que nunca has pensado este frío invierno, quizás hasta un zorzal nos pueda dedicar su primer canto.

Mi deseo, tu y yo en una melodía ardiente, eterna y confortable… eso me gustaría.




domingo, 20 de julio de 2014

Multicolor (Cuento NO ganador de STGO en 100 palabras)

Don Fernando solo me reconoce a 2 metros los días soleados, lentamente se está quedando ciego. Ocasionalmente me pregunto si de viejito recordaré los colores de mi infancia, el verde brillante de mi cactus, el negro azulado de mi perrito o la multitud de colores en los puestos de feria. Don Fernando a sus 65 años me cree una mancha gris y amorfa que desfila ante sus nublados ojos; en cambio yo, lo vi a dos cuadras aquella tarde, cual destello multicolor, tocando el acordeón en la Plaza de Armas. Noté que poseo muy buena vista, noté que soy muy llorón.




miércoles, 2 de julio de 2014

"Y"

Quedamos de juntarnos en la bencinera de av. Brasil a las 2:30 de la mañana, su plan era vernos, cachar si nos gustábamos, ir a su pieza, etc... lo que dicen casi todos.

Y. es un peruano que vive en Chile hace más o menos seis años, un joven humilde y bajito que (resulta divertido) se parece mucho a la ilustración de "Perico trepa por Chile" de Marta Carrasco, si esa misma del niñito sosteniendo una oveja, la clásica, la del libro de feria.

La noche estaba heladísima, así que en cuanto nos vimos nos fuimos rápidamente a la pieza que arrendaba en el centro; casa grande subdividida en varias habitaciones antiguas con un patio interior para colgar la ropa. Él arrendaba una amplia habitación que mantenía muy ordenada y que obtenía su iluminación en base a un televisor plano de 47654654646 pulgadas. Su amplia cama de 2 plazas y juego completo de sabanas, almohadas y cobertor blanco me hicieron pensar de inmediato "Otro wn con pololo", muy típico.

Estaba un poco apresurado por el tiempo, era bastante tarde y tenía ganas de hacer rápido la maldad, follármelo y caminar pronto a mi casa, taparme y dormir calentito. Me desabroché el pantalón mientras Y. se sentaba en el borde de esa cama matrimonial gigante, me acerqué y me puse justo frente a él - "Chúpamela" - y me saqué el bulto medio parado para que lo lamiera y terminara de crecer dentro de su boca. El amigo extranjero lo chupaba rico, era mmmm como decirlo... "baboso"; eso que puede sonar un tanto asquerosillo para mi es más bien un calificativo positivo; una buena cantidad de saliva garantiza un sensación más intensa y resbalosa.

Me saqué el buzo y desnudé a Y. de la cintura hacia abajo, ambos (creo) queríamos quedarnos con algo de ropa para poder culiar sin que el frío de esa hora nos hiciera tiritar. En pelotas era muy agradable a la vista, un lindo color de piel, un rostro redondo y risueño con pequeños ojitos pardo, y aun cuando era harto más bajo que yo tenía una contextura trabajada, muslos fuertes y brazos gruesos. Un par de jugueteos, un poco de baba para lubricar y estábamos casi listos para el acople cuando Y. pronuncia las clásicas "Lentito, por favor".

A esa altura ya lo había escuchado varias veces en otras personas,  y es que claaaaaro cuando eres maricón y tiene que entrar algo por tu ano uno pide un poco de empatía, y esa empatía la tengo bien desarrollada, principalmente porque no me gusta escuchar quejas de dolor cuando me follo a alguien y por que también me han roto el culo; la suspicacia volvió a mi luego de la frase mágica: "Este wn está pololeando y no está acostumbrado a que se lo metan" pensé.

Unos 15 minutos después ya tenía claro que el loco en realidad no era pasivo, al menos (y en base a mi experiencia) yo lo sentía. ¿Cómo? su ano apretaba mas de lo normal; he notado que los que son pasivos con menos frecuencia quedan contraídos, se siente rico un culo así, no lo niego, pero esa contracción perpetua del ano me pone incómodo, es como un "Oye me duele" sin que el loco diga absolutamente nada, sus nalgas estaban duras, no por un excepcional trabajo de gym, estaban duras por que se tensaban con el dolor cuando empezaba a entrar en él.

Cuento corto, no estaba para hacer sufrir a nadie esta noche, le dije que estaba a punto de acabar aunque en realidad no fuera así y le pedí si podía acabar en su boca a lo cual accedió (siempre acceden). Estuvo bien, una descarga rica; siempre he encontrado muy placentero acabar en la boca, quizás es una especie de morbo o fetiche pero me agrada esa sensación de dominación sobre el otro, de derramarle el moco en la boca y que lo beban hasta la última gota como si fuera un premio.

¿Me puedo quedar descansando un ratito acá? - le dije.
Si, si por favor, siéntete en tu casa - me contestó.

A veces cuando alguno de los locos con los que follo me agrada hago eso, me quedo un poco conversando con ellos, saber que hacen, esas cosas ñoñas. Y. es un tipo muy agradable así que me nació hacerlo con él; me contó que en aquella casa vivía él y sus dos hermanos, cada uno tenía una pieza individual y que uno de sus hermanos también era gay y se querían mucho, que salían juntos a carretear y les gustaba ir a Príncipe y Limón, dos discos fletas de Bellavista, "Yo también voy a Limón, el copete es barato, pero a Príncipe no, es que yo casi no bailo y ponen puro reggaetón", se rió un poco y prendió un cigarro, me dijo que le había caído bien y que disculpara por no "estar preparado" refiriéndose claramente a que no lo pude penetrar todo lo que me hubiera gustado. Prendió la luz de la habitación y "chinininini" note que las cosas pegadas en su pared eran una especie de colección visible a todos de cartas de amor y fotos con un loco.

Yo: ¿Es tú mino?
Y.: Es mi ex, terminamos hace tres meses
Yo: ¿Y por qué terminaron?
Y.: Me cagó
Yo: Siempre pasa... siempre te cagan.

Todo quedó en silencio, ni siquiera reparé en lo que acababa de decir, solo me salió como un acto reflejo, no pensado, rápido e hiriente, miré a Y. a los ojos y caché que le dolía aun. Traté de cambiar de tema rápido hablando de la serie que proyectaba el Fox en esa pantalla descomunal pero internamente yo mismo me sentí descolocado; Y. me hablaba sobre la serie y lo buena que era y daba detalles que no recuerdo; al mismo tiempo, dentro de mí sonaba una y otra vez "Siempre pasa... siempre te cagan". Recordé la noche de Diciembre que el Fran me dijo que se había comido un weón luego de una pelea conmigo, recordé como me puse a llorar solo en mi pieza. Todo tenía que ver con él.

Me termine de vestir, le acaricie el cabello a Y. y me despedí mientras él me dejaba en el portal de su casona antigua con una amplia sonrisa de Perico trepa. Es casi seguro que nunca más lo veré.

Me fui caminando a casa con las patas heladas mientras la bruma caía en el sector, melancólico observando esa mini danza de las gotitas de bruma flotando entre los faroles amarillentos de Santiago Centro; pensaba en Y. y su ex-novio y en lo brígido que puede ser culiar cuando no olvidas a tu ex., pensaba en que la última vez que hice el amor fue precisamente con el Fran y que siempre quise hacer esa weá mamona de tener una foto de nosotros abrazados.

Me da miedo no poder superar la weá despues de varios meses y verme a mí mismo nuevamente diciendo "Siempre pasa... siempre te cagan".





jueves, 22 de mayo de 2014

"G"



Hoy escuché aquella canción; a medida que sonaba los recuerdos e imágenes aparecieron en mí, tan nítidos, casi palpables.

Te recuerdo desnudo, cabeza reposada en mi brazo derecho, nuestros pies juntos dándose calor, mi mano no se cansaba de hacerte cariñitos aquella mañana. Mientras tú dormías tranquilito yo solo deseaba ser insomne alma para poder sentirte mas y mas; la suavidad de tu pelito fino, cada tono marrón de tus pecas, tu olor a sudor fresco… TU OLOR! ese que se cree sentimiento y aún vive en mi corazón, se desempolva cada cierto tiempo y me abofetea el ánimo…

Nuestro respirar lento, casi sincronizado al comienzo de un día de invierno, rayo de sol sin ganas colándose entre las viejas cortinas de tu pieza… ¡a la mierda esos días fríos! yacías en mis brazos y no necesitaba mas calor que aquel que brotaba de nosotros abrazados.

Mañana fría, tu espalda contra mi pecho, un pajarito solitario cantando en el patio, mis labios posados en tu cuello, quizás que sueño intranquilo te perturbó que a medio despertar tu mano buscó la mía para entrelazar los dedos, yo sería el guardián de tus sueños siempre y tu mi flacucho pecoso de sonrisa de medio la’o.

Hoy mi amor, muchos años después, sonó la canción que nunca te dediqué y te recordé durmiendo.



jueves, 8 de mayo de 2014

Pajas // 60 - 33

¿Donde vienes? - dijo con voz difusa.
Voy en Bellas Artes, llego en un ratito - contesté.
Ok, te espero - respondió y se cortó la llamada, estaba entrando al túnel.

El día estaba brillante y no había mas panorama para la tarde salvo estar tirado en calzoncillos viendo de vez en cuando el dedo gordo de mi pie, ante eso tomé la decisión de vencer la entropía sexeando, no me negué ni un momento cuando me lo propuso, y sin un minuto de sueño en el cuerpo (había parrandeado de lo lindo la noche anterior en el cumpleaños de una amiga), me vestí y partí rumbo al departamento de E.

E. abrió la puerta y me recibió con un short de futbolista de quizás que equipo y camiseta gris, patas peladas, sonrió, habló un poco (cosas que no me interesaban), fue al baño y me dijo “ponte cómodo”; como si no lo supiera.

MTV y su programación de mierda en la tevé y niños jugando en la piscina del condominio del lado. De seguro E. en el baño estaba meando, lavándose los dientes, enchulando el look, revisándose el pene etc., esas cosas que se hacen un par de minutos antes de.

Volvió y me empezó a desvestir, rápido. El pantalón enganchado en mi pie fue un obstáculo. He notado que nosotros los fletos, a modo común, partimos sacando lo de abajo. En dos segundos me encontré duro y en pelotas sobre aquella cama tan grande y E. vestido tal cual.

Deslicé mi mano lentamente bajo su short; sentí los suaves pelos de su pubis, su pene pequeño y la masa suave de sus testículos, me quedé ahí, acariciándole las bolas mientras el me pajeaba. Lentamente él se empezó a desvestir.

Me apretó el falo desde abajo hacia arriba y al llegar al extremo una gota brillante de preseminal salió, con el dedo pulgar E. la esparció sobre la cabeza haciendo la sensación mas placentera. Yo hice lo mismo, tome la gotita y se la unté en una tetilla para luego lamérsela suavemente.

E. es un tipo guapo (creo), quizás incluso lo miraría en la calle con ojos libidinosos; tiene el típico cabello “mechas de clavo”, es un poco mas bajo que yo, grandes dientes llenos de blancura, piel canela, una diminuta panza por falta de ejercicio, de muslos robustos y un perfecto trasero pequeño sin pelos. No tengo idea si pololea o no.

El 69 es paso obligado y quizás una de las cosas que más disfruto: que se hunda lentamente en aquella cálida cavidad una, otra, y otra vez es de las buenas cosas de esta vida, pero mi amigo E. no domina la técnica. El placer de la baba en el pico y el calor anhelado nunca llegó, E. estaba seco de boca, y su boca de cálido no tenia nada, no me desagradó, pero le falto intensidad; punto alto, me lamió las bolas, algo que por alguna razón que desconozco es un poco menos común.

Entre cambios de posición, rechazar una llamada, pajas, besos, ver por la ventana, pajas para mi, pajas para él, besos, preseminal, pajas y mas pajas ya estaba a punto de acabar y E. también. Lo masturbé apretando un poco mas la mano, su respiración se agitó y luego de unos minutos su mano apretó mi cintura, era la señal de explosión: derramó varias gotas de un semen espeso que salió sin fuerza desde dentro.

¿Donde quieres acabar tú? - Dijo E. mirándome a los ojos.
¿Puede ser en tu boca?, o ¿te da paja? - respondí.
Apenas pruebo mi semen como para comer el tuyo, elige otro lado… - dijo E. con su sensual acento mexicano.

Lo recosté boca arriba y abrí sus muslos gruesos, sus piernas me envolvían y mi pene quedaba justo sobre el de él; empezó a corrérmela fuerte y rápido, poco a poco me acercaba al orgasmo mientras el me apretaba el labio con sus dientes.

Arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo, y empezaba la potente sensación del orgasmo venidero, guata y piernas tensas, ese cosquilleo exquisito del semen ardiendo dentro tuyo; arriba, abajo, arriba, abajo y CHAS! se contrae fuertemente ese musculo detrás de las bolas, emito un quejido pequeñito, me paralizo, le aprieto un brazo por reflejo y, arriba, abajo,  empieza a salir el semen a blancos chorros tibios que van a parar a su hombro, pecho y ombligo. Solo cuando la ultima gota de semen salió de mi recuperé el aliento, aun tenía apretado el brazo de E. y al soltarlo noté la marca blanca en su piel por la presión de mis dedos.


“Los colas somos nada sin confort” me puse a pensar mientras buscaba un rollo. Cuando di con él en un borde de la cama, tome un trozo y limpié la lefa que quedó en mi prepucio, corté trozos para E. que yacía moqueado en la cama, de hecho me dió hasta risa verlo así, sin poder moverse para que no cayera el semen en sus sabanas, la mancha luego se ve muy fea.

Me levanté y crucé el departamento en dirección al baño.

A mi amigo E. le faltan muebles y cortinas, varios niños del condominio de al lado me vieron en pelotas caminando por el living, espero se hayan fijado en mis calcetines, porque olvide decirlo, todo el acto lo realicé con calcetines puestos.

Me vestí, le dije alguna webá irrelevante y me despedí con un besito suave, mas por cortesía que por que me naciera; salí rápido del condominio y luego en la calle baje rápido al metro. Un poco antes de llegar a casa pasé por un local de sushi; mientras preparaban las piezas me puse a conversar con la cajera, no soy de los que mete conversa a extraños pero irse cortado te deja buena onda con todo el mundo.

Llegué a casa y almorcé.



jueves, 24 de abril de 2014

Yo no te amo

¿Te imaginas si un día fuéramos capaces de elegir a quien amar?, ¿Un día en el cual el seso le imponga al corazón la elección correcta?.

Lo que puedas o no sentir es algo que lamentablemente no puedo dominar, pero también es algo por lo cual no sentiré culpa; es que así son las cosas, sé que sufres y sé que a veces me recuerdas por las noches pensando lo que pudimos ser, los viajes que pudimos haber hecho, los besos al atardecer que nos pudimos haber dado, y todas esas expectativas que jamás fui capaz de complacer. Tus planes, tus sentimientos, tu protección hacia mi debe pesarte ahora que ya no estamos juntos, pues preferí partir y con ello tanto plan armado en tu cabeza se fue a la mierda, con mi no-amor hacia ti tuviste que tomar tu orgullo y guardarlo un rato para reemplazarlo por aquellas lagrimas nocturnas; aun así no me siento culpable.

Y es que no has sido el único, yo también he sufrido; y caer en el "quien sufre más" o "quien de los dos lo ha pasado peor" es un absurdo, sin embargo luego de toda la mierda de pena que te entra cuando descubres que quien amas no te ama, tengo claro que se desploma todo; también lo sentí, también lo lloré, también lo sufrí y ¿sabes?, yo también arrastré el corazón por las piedras por lo cual puedo comprender tu forma de actuar, puedo comprender la nube negra que te rodea.

¿Quieres que te diga "Yo no soy lo que tú necesitas"? No, no lo haré porque quizás si lo era, quizás era yo la llave que calzaba justo en tu cerradura, quizás era yo el mino perfecto para abrazarte en las tardes de playa, quizás esto, quizás lo otro... Pero eso no ocurrirá, el amor no es reciproco como en los cuentos de hadas, el amor no es éxtasis, no soy yo alguien merecedor de describirlo pero lo he sentido, al igual que tú y muchos más; el amor es aleatorio, es cruel, es fanático, es insensible e irónico.

Tan aleatorio es el amor que tú me amaste justo a mí, tan insensible que yo jamás te amé, tan irónico que mientras tu escribías cartas de amor yo follaba con otros, tan cruel es el amor que mientras yo amaba a alguien, ese alguien se escapaba de mí.

¿Y crees que escribo esto solo para deshacerme de ti? pues al contrario, quiero que sepas que fuiste un lindo pasaje de mi vida, pero tu y yo solo somos uno más de los casos donde el universo NO conspiró para estar juntos el resto de nuestras vidas, somos el caso común de personas que se conocen, se gustan, follan, van al cine, planean cosas y luego terminan por que uno de los dos no quiso seguir, por que uno amaba y el otro no, por que uno se aburrió. Tu y yo no somos mas que un poco de tiempo que nos dedicamos mutuamente, tu y yo no somos esa pareja de teleserie, yo fui tu prioridad pero tú nunca fuiste la mía. Somos, al fin de cuentas, el común y corriente de los amores de este mundo, amor acotado, amor no intenso, un amor del que no se escribirá un gran cuento, un amor que nadie recordará como épico, el amor mas común y cotidiano que existe.

No siento culpa de algo ¿como sentir culpa sobre algo que no controlas?, incluso a veces pienso lo desafortunado del no amarte, de no haber pensado en ti todo el dia, de que en tu presencia todo mi mundo se arreglara. Eso no ocurrió, ni ocurrirá, no por que me hayan faltado energías o experimentara algún tipo de rechazo, simplemente no ocurrió. No me sentiré culpable de ir caminando en el desierto y no poder encontrar una flor.

No caeré en la ñoñez de desearte que aparezca tu príncipe azul en el futuro, odiaría que alguien así me lo dijera en una situación como la tuya, pero te deseo algo a cambio, algo mucho mejor: que aprendas con esto que el amor es así, que como tú hay muchas almas no-amadas, una de esas almas también soy yo; quiero que veas esto como una oportunidad de conocerte a ti mismo, saber que realmente esperas de alguien, parchar tu corazón y darle ánimos de volver a latir; quiero que descubras con esto lo mejor de ti, que ser un no-amado no es nada del otro mundo y no te hace ni mejor ni peor persona, solo te hace uno más, esto es una experiencia más.

A la larga a todos nos pasó, a todos alguien nos abandonó o lo hará en algún momento, es parte de los sufrimientos obligatorios, en algún punto dentro de nuestras vidas alguien no nos amará y, aun así, debemos seguir, porque debemos entender que nos vendieron la pomá de que el amor es simétrico, perfecto y feliz y el amor en la práctica es mucho mas que eso. 

No tenemos la posibilidad de elegir a quien amar, no podemos decirle al corazón que elija lo que nos conviene, nunca ha sido así.

viernes, 4 de abril de 2014

"N" // Presencia amenazante

Cerré los ojos.

La calle estaba oscura, odio las calles oscuras luego de aquel asalto en Providencia, sin embargo en esta ocasión caminaba tranquilo, ya había salido de la Juan Antonio Ríos y estaba a solo unos minutos de mi casa, solo debía cruzar el peladero y el puente.

Prendí uno de mis cigarros baratos porque la noche estaba extrañamente fría, me adentré en ese peladero lleno de basura, perros muertos y desechos de la pobla,  levanté la cabeza y noté que las estrellas se escapaban de mí; a veces creo que me temen o simplemente no les interesa regalarme sus brillitos.

Caminar pausado, noche helada, siento las piedras bajo la suela blanda de mis Vans.

Llego al puente y casi al mismo tiempo puedo ver cerca una joven con su hijo, un pequeñito abrigado como buen hijo único, cachetes rosados y gordos. Los invito a cruzar el puente juntos, me siento especialmente amable esta noche. Conozco el nombre de la madre, se llama Julieta y es raro sabérmelo pues nunca se lo he preguntado.

Julieta es una flacucha de veintialgo, de vestidos pobres y añosos que camina junto al pequeño y a mi con una sonrisa que ilumina algo ese peladero fétido. Sopla el viento helado y Julieta acaricia al pequeño caminante para luego empezar a cantarle canciones de Violeta Parra.

A punto de empezar a cruzar el puente aparecen dos hombres, Nilo es uno de ellos, del otro ni idea, no se quien es, no puedo ver su rostro.

¡CORRE JULIETA! ¡TOMA AL NIÑO Y CORRE!- Le grito y la obscuridad se tragó mi voz.

Julieta toma al pequeño y se pierde unos metros más allá en la oscuridad del peladero, mientras Nilo y su secuaz me persiguen a mí, yo corro con todas mis fuerzas, soy la carnada, ellos prefieren atacarme a mí y eso me alegra pues Julieta y el pequeño podrán escapar. Nilo es rápido, un ser tan oscuro como el entorno, moreno y más alto que yo; siempre viste de ropas oscuras, "corre juerte" como un quiltro enojado.

Sé que me alcanzará no importa lo que haga, me atrapará y lo logra unos metros mas allá; me tira al piso de un manotazo en la pierna mientras corro, caigo y me azoto fuerte contra las piedras, me raspo, me duele, mi pecho se contrae y pierdo toda la fuerza...

Nilo cayó sobre mí pero no me quiere matar aún, está jugando, apretándome mientras estoy paralizado sobre el piso. El sobre mí es como diez hombres, como una constrictora asfixiando al ratón, contemplándome sin decir nada, solo viéndome morir, viendo como lucho con mis pocas fuerzas para vencer su cuerpo que no se puede vencer. Su rostro se acerca al mío y me dice "Hola" con un tono risueño, me tiene paralizado sin embargo mi mano aún puede moverse y palpo una rama en la tierra, Nilo no lo nota, se me queda viendo, sin expresión, solo viéndome directo; tomo la rama y se la entierro en el ojo izquierdo con un único y rápido movimiento, se lo reviento con el estoque pero él no deja de apretarme con fuerza, no se queja, no siente. Muevo la rama y escucho como el palo le raspa el cráneo por dentro, se lo hundo hasta el fondo con mis últimas fuerzas y cierro los ojos.

Abro los ojos, estoy de nuevo en mi pieza...

lunes, 24 de marzo de 2014

Status




Partieron mis clases, espero mejorar mis notas.
Me eché todas las fotos del blog por un par de clicks mal puestos, demorare en restaurarlo y que quede como antes, lo haré cuando tenga tiempo.
Terminé una relación en febrero con el único loco que me ha gustado de verdad en casi dos años, ha sido difícil. Ayer soñé con él.
En mi celular hay 113 1313.
Me intoxiqué con un completo y fui a parar a la clínica.
Le mostré el blog a algunos amigos cercanos, creo que les gustó.
Debo tomarme el examen de VIH, y siento miedo.
Me cambie de casa.
Esa canción de Dënver me conmueve demasiado.
No sé que mierda mi vida a veces, todo esto es incoherente.

See ya later.

lunes, 10 de marzo de 2014

Lo Cortés

Hace rato he notado algo que no puedo dejar de comentar, mmm… haber como describirlo… Démosle no más ¡allá va!.

El otro día en mi hora de colación fui a comer un completo rápido en un local cercano a mi trabajo, aquel local no tiene la mejor comida y en realidad si lo pienso bien no me gustan mucho los completos, pero como en ese lugar pues la chica de la caja es una chonchita habladora que me dice siempre “hola mi niño” cuando le cancelo.

En otra ocasión caminando por el inquietante paseo Ahumada en el centro de Santiago mis, a veces prejuiciosos ojos, recayeron en un grupo de “flaites” que esperaban su turno para comprar las entradas a un partido de fútbol; mientras yo pensaba en lo ridículo que era hacer una fila de ese tamaño para ver weones pateando una pelota (tipico comentario de vieja culiá), uno de los “flaites”, ataviado de bling bling al cogote y un diamante cuadrado en la oreja, salió de la fila y camino directo hacia un ciego, lo tomó del brazo y le salvo de un duro golpe contra una banca. Mi percepción de aquel chico apitillado cambio drásticamente.

Demás está decir que esos pequeños gestos de cortesía me resultan increíblemente cautivantes, una sonrisa amistosa, una palabra amable y una ayuda desinteresada nunca me pasa desapercibida, nunca.

Ser cortés cuando el maltrato se ha normalizado incluso en el día a día con tus cercanos, puede ser un maravilloso gesto diario, que quizás, otros como yo admirarán.



martes, 25 de febrero de 2014

Letras


Cuando era pequeño, no tenía muchos amigos, salvo mi vecino del frente; si me sentía solo tomaba un libro o revista y leía, por lo general siempre me sentía así y, al cabo de poco tiempo, terminé por leer toda mi biblioteca que, en aquel entonces, no tenía pocos libros; cuando se acabaron, mi mami me compraba en la feria aquel que le pedía.


En el colegio siempre me fue bien en las letras y ganar el concurso anual de cuentos que organizaba el centro de estudiantes era pan comido.


A través de los libros casi podía oler fragancias, aprender de sexo, involucrarme en hazañas y "casi" sentir placer, rabia, felicidad, odio y tristeza. Creé una teoría hermosa "todo aquello que sientes lo puedes escribir", por que siendo un niño las letras, a fuerza de soledad, me habían mostrado mucho.

Comencé a escribir sobre mi, lo bueno y lo malo, escribí esa vez que me gusto mi vecina, cuando di mi primer beso, cuando falleció mi madre y cuando salí del colegio. Escribía mucho y completé varios cuadernos que aun conservo pese a que el tiempo a vuelto amarillas las hojas. Ya no escribo tanto ni tan seguido por que mi tiempo es un poco mas restringido que el de un niño.

Ahora ya estoy mas grande, he sentido mil perfumes y mi lengua a probado muchos sabores, he tenido aventuras, he tenido sexo y sentido placer, rabia, profunda tristeza, odio y felicidad, todas juntas y por separado, y muchos años después de que nació mi teoría, me doy cuenta que no hay letras o idiomas que describan todo lo que mi corazón siente.



martes, 4 de febrero de 2014

"E"


Al Esteban lo conocí hace varios años, nos juntamos un día cualquiera y fuimos a mi casa; terminamos webiando en el baño. Mi abuela (que de sapa las tenía todas), notó la visita y cachó que estaba con alguien, forcejeó la puerta del baño un poco y esta cedió por que la calententura me hizo olvidar asegurar la chapa. El cuadro que se encontró fue un tanto infartante para una señora criada de campo en los últimos años de su vida: ropa tirada por todos lados, yo con los pantalones abajo y Esteban apoyado en el lavamanos casi en pelotas.

Salimos corriendo de la casa mientras mi abuela me gritaba "degenerado" tan alto como para hacerse escuchar varias casas más allá. En vista de esta circunstancia tan incómoda y para pasar el trago amargo, con Esteban tomamos una micro y nos fuimos a tomar cervezas al Parque Forestal, ahí me contó que nadie sabía lo de él y que no quería contarlo, que tenía miedo por la gente.

Tiempo después me lo encontré en "Cuncuna", un after de Santiago Centro que se hizo popular entre pokemones y fletos por ser barato, oscuro y rancio, muy rancio. Esteban lucia el look poke de moda, zapatillas anchas, pantalones ajustados, la mitad de la cabeza rubia oxigenada y múltiples piercings y cosas metálicas colgando de su ropa. Hablamos algo y nos comimos bien ebrios los dos, me tomó de la mano y me llevo al sótano del local a culiar entre ebrios que dormían, grupetes que habían pasa'o alcohol escondido y lo iban a beber ahí y claro... vómito, follamos entre harto vómito, volvimos a la pista, seguimos tomando y luego nos fuimos a mi casa.

Cuando llegamos noté que no tenía la llave para entrar así que nos quedamos en el jardín conversando hasta que llegara mi amigo con las llaves y pudiéramos entrar; volvimos a follar en el jardín a vista y paciencia de mi vecina evangélica del frente que tiernamente había salido a regar las plantitas en la mañana.

Esteban no hacía mucho por la vida, me contaba que estaba aburrido de su casa y su barrio, que por allá no tenía muchos amigos y que estaba lleno de viejitos; tampoco trabajaba, estudiaba ni pololeaba en ese tiempo, solo hablaba de fiestas y fiestas... todo lo demás le aburría.

Al poco tiempo de que él visitó mi casa "Cuncuna" fué clausurada definitivamente por la policía de investigaciones por distintas causas relacionadas a la ley de Alcoholes, Ley de Drogas y permisos sanitarios; por ese mismo tiempo me tomaba algunos examenes generales y el v.d.r.l. salió mal; no me había puesto forro con el muchacho y me convertía en un nuevo caso de sífilis primaria; Esteban quizás seguía por algún sótano vomitado follando a pelo sin interesarle nada, sin pensar nada salvo el próximo fin de semana, quien sabe en realidad, nunca tuve mayor interés en él como para conversar acerca de las cosas que le pasaban o su estado emocional, él creo que pensaba lo mismo de mí.

Esteban hace pocos días se convirtió en noticia nacional: en Barrio Bellavista de noche lo golpearon hasta mandarlo a la posta con fracturas y varias cuchilladas, luego de 13 días murió. Su hermana dice que, antes de morir, Esteban le indicó con gestos que lo habían atacado por ser gay. No le robaron nada en el ataque y se convierte en un nuevo caso judicial que apela a la Ley Antidiscriminación. Un par de llamadas por aquí y por allá me dieron detalles escabrosos del caso, que no he leído en ningún diario ni declaración de esas figuritas pa' la tele del MOVILH.

Y es que me preguntaba cuantos más de nosotros seremos acuchillados y quebrados en la calle por fletos, escupidos y muertos... y es que cada cierto tiempo me siento en parte como Esteban, aburrido de todo.



domingo, 19 de enero de 2014

Asesinato



Era un weón chico, inmaduro, desconcertado, con depre.


Esas características inherentes a un weón mierda no te dan la posibilidad de elegir mucho, ni siquiera tu primer beso a un hombre.
Terminé en una casa a la chucha, si mal no recuerdo por Puente Alto.
Este loco, al que llamaremos "Ebrio", me engrupió y me llevó a su pieza aprovechando que estaba solo, me habló no se que cosas y me desvistió; 

Que rico weón, no tení pelito - me decía mientras pasaba sus manos ásperas por mis testículos, muslos y axilas - ¿Te depilai?
No, soy así - le respondí.


Su habitación era una cúmulo de cachureos, era media tarde.
Ebrio se desnudó: tenía cuerpo de metalero rancio, sí, con guata, pelo ondulado rubio, barba de trasnochado y olor a cerveza.
Me abrió las piernas y se puso al medio y sobre mí; su mano me masajeaba el ano bien fuerte, intentando meter sus dedos secos. Me dolía, cero previa, cero intención de dilatarme.

Se acercó y me besó.

Mi primer beso a un hombre estuvo pasa'o a mal aliento y cerveza; me raspó con su barba de weón rancio.
Me paralicé, me contraje entero de la extraña impresión y no era para menos, en el colegio incluso la niña mas fea que había besado me había besado bien, suave y con calma, lo peor que me había ocurrido hasta entonces era un beso loco con algo de exceso de baba.
Ebrio me metió la lengua completa en la boca, en un beso largo, babeado y asqueroso; cuando se despegó de mis labios (yo aun medio choqueado y tenso) me dió vuelta dejándome boca abajo, me abrió las nalgas y me penetró en seco y de una sola vez, hasta el fondo.

El gimió de placer y yo quedé con la respiración cortada del dolor; la sensación fue prácticamente indescriptible, por primera vez tome conciencia de que ahí, atrás mio había un músculo y ahora ese músculo estaba desgarrado, cortado. Ebrio no lo notó hasta que pude respirar y esbozar un "para, por favor"; dejó de menearse y me saco la verga de una, ahí si tenia aire en los pulmones y pude gritar. ¿Saben que? esa sacada de pico fue como sacar un palo astillado de mi culo, eso sentí.

Quedé tirado en esa cama, ojos llorosos, no tenía ganas de moverme por miedo a que me doliera, el weón este se urgió y solo me pedía disculpas, unos minutos después pude levantarme e ir al baño: sangre.

Volví a la habitación, me vestí, puse mis cosas en la mochila y me fui, no recuerdo haberme despedido de Ebrio pero se me grabó su cara. Caminé hasta el paradero mas cercano, eterna caminata con el culo roto.

Lo volví a ver en un Rave en Santiago unos años después.
Bomberos estaba lanzando agua sobre el público, este Rave era a medio día y la gente se achicharraba con el calor de esta ciudad en verano, los chorros me habían dejado empapado así que me fui al pasto con un amigo y nos desvestimos; quedamos solo en short y lentes y nos pusimos a tomar un poco de sol para secarnos. Al lado nuestro un weón susurraba "que rica tu guatita oye"; era Ebrio y un grupo de fletos que se habían sentado en el pasto al lado de nosotros. Ebrio estaba ebrio, y no me recordaba, quizás por que ahora tenia cuerpo de hombre y pelos en la axilas, yo lo recordé de inmediato, tomé mis cosas y me fui a otro sector.

El año pasado lo vi por ultima vez, en las noticias; lo habían asesinado a las 5 de la mañana a tres cuadras de mi casa: un grupo de flaites le acuchilló el pecho. Ebrio estaba ebrio cuando todo sucedió.



domingo, 5 de enero de 2014

"C"



Hace ya varios veranos me fui con Cristián a la playa. Me había invitado con algunas semanas de anticipación a quedarme con él en la casa de su tía ex-millonaria separada en Recreo, un sector residencial entre Viña del Mar y Valparaíso, tendríamos una habitación para nosotros solos en la casa asi que no deberíamos preocuparnos por ser cautelosos con la música o el copete.

Cuando lo conocí era el weón mas bakan de la vida, y ojo que, como soy un tipo un tanto apático, el hecho de encontrar a alguien bakan no es algo muy frecuente, por lo que tiene el mérito.

Terminamos siendo los mejores amigos; es que Cristián aparte es un tipo muy inteligente y capaz, es de esos minos que parecen enciclopedia, sabe prácticamente de todo y lo que no sabe o lo chamullea, o lo busca en internet.

Cristián es de una familia clase media de la Flo, ex-Pokemón, ex-Darks, ex-Brit... en resumen, ex-cualquier-cosa-que-se-planchó-el-pelo-pa-verse-lindo, el jamás lo reconoce eso si, por que ahora que ya es mas grande sepultó esa etapa vergonzosa de su vida. Aquel verano en Recreo me marcó.

Tomamos el bus, nos fuimos conversando en el camino pensando en todas las cosas que haríamos allá... MUCHAS COSAS, teniendo en cuenta que el copete en la quinta región es lo mas barato del mundo; jóvenes alocados y fletos, que a punta de Ron barato deseaban poseer la noche de una ciudad vieja, que solo me cautivaba de noche.

Cherry de aquel entonces era el lugarsh-popularsh para la gente de Santiago que se iba de veraneo allá; la gente de allá prefería cualquier weá menos carretear en Cherry, irónico. En la tercera o cuarta noche de carrete (ya ni recuerdo) tomamos como enfermos, vodka, ron y chelas, bailamos como imbéciles, vomité, me jotié un loco, no me pescó, me joteó un loco, me lo comí, fácil.

Eramos únicos; Cristián y yo bailando al ritmo de moda, riendo, webeando... siempre nos admiraban por ser tan unidos y cómplices el uno con el otro, siempre; mis amigos mas de alguna vez habían insinuado que yo le gustaba al Cristián, yo algo extraño percibía, pero nunca le dí mucha importancia; Cristián y yo durante nuestro tiempo de amistad nos habíamos comido varios minos entre ambos, algunos él, algunos yo, algunos los dos, comentabamos incluso que tan buenos eran chupándolo.

Cristián aquella noche en Cherry se enojó al verme con este mino que me comí, tomó sus cosas y salió sin esperarme, estaba dispuesto a dejarme tirado y volver a Recreo sin mi, sabiendo que yo no tenia idea como llegar. Al notarlo salí tras de él, me despedí del loco que me comía y fui a encontrar a Cristián a unas cuadras, mientras caminaba a no se que lado; estaba enojado, pero no estaba dispuesto a comentar por que, nunca lo hizo.

Llegamos a casa y dormimos juntos, ebrios y abrazados, con el olor a antro aún en el cuerpo y luego de un rato intentó darme un beso.

Nos quedamos poco tiempo mas en Recreo, al llegar a Santiago nunca nadie hizo un comentario sobre lo ocurrido, ni de la pelea, menos aún de lo que pasó esa noche en la casa, aun ahora que ha pasado mucho tiempo nunca lo hablamos, es que luego de ese verano ya nunca volvimos a hablar como antes.

Cristián luego de ese verano se aseguró de ir eliminándome poco a poco de su vida de forma sigilosa, "cambiando de ambiente", estando siempre ocupado o de plano diciéndome que no sentía mucho interés en hacer cosas conmigo; terminó su carrera hace ya algún tiempo y tomó como alternativa irse fuera de Santiago un par de años por trabajo; cambió su forma de vestir, de ver las cosas, cambió de amigos, cambió todo y simplemente se fue. 

A veces pienso en él y nuestro sueño de viajar a Nueva York juntos, extraño al antiguo Cristián, nuestras noches de cuneta y ron, nuestras eternas caminatas solo para conversar, extraño que pelee conmigo por política o que me diga "tonto" cuando no opino igual que él, extraño verlo feliz bailando sus canciones fomes de Morrisey, extraño nuestra perfecta amistad, esa que todos envidiaban.